
Plata
Plata rueda silenciosamente en un elegante tono gris inspirado en paisajes minerales y caminos abiertos. Honda 125cc hecha para la libertad y la exploración sin esfuerzo.

Oaxaca no es solo un destino, es un taller a cielo abierto donde el tiempo parece haberse detenido para dejar lugar al gesto. Aquí, uno no fabrica objetos, uno perpetúa linajes de creadores que juegan con la materia. Ir al encuentro de las actividades artesanales de Oaxaca, es aceptar, ralentizar y ver la belleza en la imperfección de lo hecho a mano. Es una inversión bruta en la cultura profunda de México.
Los Alebrijes de Arrazola y Tilcajete surgen del imaginario de los escultores para convertirse en guías espirituales con colores psicodélicos. Esta cultura de lo fantástico echa raíces en cada muesca de cuchillo. Uno no habla aquí de simples recuerdos, sino de una reliquia artística donde cada punto de pintura cuenta un mito zapoteco olvidado.
El escultor no busca domar la madera, él sigue sus curvas naturales para liberar una criatura. Un trozo de rama se vuelve un jaguar alado, una raíz se transforma en serpiente. Este trabajo pide una paciencia fuera de lo común. La minuciosidad de los motivos geométricos aplicados a la mano fuerza el respeto y da todo su sentido a las actividades artesanales de Oaxaca. Es un arte orgánico, vivo y profundamente vibrante.
Tejido, arcilla y secretos de las actividades artesanales de Oaxaca
En Teotitlán, el olor de la lana mojada y de los pigmentos naturales toma la ventaja. El Textil y los Tapetes de Teotitlán del Valle nacen sobre telares ancestrales, rítmicos por el ruido seco de la madera que se choca. A algunos kilómetros, es la arcilla la que dicta su ley. La Cerámica (Barro) negra de Coyotepec brilla como metal, mientras que la Orfebrería y las Joyas en Filigrana, o también la Marroquinería y la Cestería, completan este panorama único.
Los artesanos utilizan pigmentos sacados de la tierra y de insectos para colorear su mundo. Es esta autenticidad radical la que hace la fuerza de las actividades artesanales de Oaxaca. Uno se va de aquí con mucho más que un objeto: uno se lleva una parte del alma.
Oaxaca queda el santuario de aquellos que buscan actividades para atravesar los siglos. Entre las manos de los maestros artesanos, la materia se vuelve un lenguaje universal. Apoyar estos talleres, es asegurarse que estas tradiciones no se apaguen nunca.